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La naturaleza del intruso. Los pozos Parte 2

  • 28 abr
  • 10 min de lectura
los pozos. Parte 2

Hace unos años atrás aprendí algo que legalmente desconocía, y son los delitos del hurto y el robo. En general todos los tratan casi por igual, pero entender el concepto y la diferencia me ayudó mucho a tratar el tema y estudiar el pasaje de la Escritura correcto. Y sobre todo, reconocer bien la diferencia para mantenerme lo más alerta posible.

Aquí está la diferencia:

  • Hurto: Tomar algo que no le pertenece, de manera engañosa, sigilosa, quizás de alguien que dio la entrada por confianza. El hurto no implica violencia porque es más de estrategia que del hecho.

  • Robo: Tomar algo que implica literalmente violencia, forcejeo y de forma repentina. Amenaza e intimidación. Generalmente es provocado por alguien desconocido.

¿Y te preguntarás para qué estoy hablando de esto? Primero, antes de contarte el contexto de mi nota devocional para ti en este día, quiero que sepas que básicamente la diferencia entre ambos términos es: la naturaleza.

En el caso del término "sigiloso", me llamó mucho la atención pues se trata de alguien que parece inofensivo, que entra por donde no debería, o incluso puede simular pertenencia (como si fuera parte del entorno). Es decir, el engaño ocurre no porque sea alguien cercano que traiciona, sino alguien que no tiene derecho a estar ahí, pero logra pasar sin ser detectado como amenaza y desde adentro causa daño.

Sé que podrías estar pensando en este momento en situaciones que te vienen de repente, que has experimentado. Pero créeme, esta nota tiene una meta para que puedas aplicarla a tu vida. Cuando descubrí que la naturaleza de la intención era muy relevante, comprendí un poco más a qué se refería el Señor Jesús cuando se encontró exhortando con un mensaje pesado que muchos no entendieron y le hicieron conflicto, de hecho, por los milagros. Hablaba de sí mismo como el Hijo de Dios, refiriéndose al adversario como el ladrón, no por su actividad o trabajo, sino por la naturaleza del ladrón. Es algo así como que el hurto es el fruto, pero la naturaleza es la semilla. ¿Tremendo, verdad?

SAN JUAN 10:10: "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia."

Algunos predicadores hablan de que el ladrón es el pastor, como literalmente lo dice Jesús en el capítulo; otros hablan de Satanás como "el enemigo de lo ajeno", pero debemos comprender que Jesús claramente habla en parábolas y siempre es intencional con ellas, sabiendo que muchos no entenderían, especialmente cuando va a decir una de sus verdades por las que fue muy criticado, porque confrontan y dicen todo sin decirlo todo.

En esta ocasión ambas definiciones son verdad, pero el mensaje es aún más profundo porque, aunque muchos ven la superficie o el camino fácil, levantan su dedo para acusar o para defenderse y echarle la culpa al diablo. En fin, el pasaje habla de la naturaleza de iniquidad. Este término lo he tocado varias veces, pero con cautela y algunas de ellas superficialmente en los "Café con Jesús". El ser humano a veces es ligero para tratar de evitar ser confrontado y Dios es experto en incomodar cuando su Espíritu Santo nos habla de frente; al final es Él quien nos convence.

Si lees el capítulo completo verás un "de cierto, de cierto", donde Él especificaba doblemente que lo que iba a decir es un hecho, no refiriéndose a la parábola, sino al blanco del mensaje y no solo una información. Esto trae una carga aún más compleja a la hora de oírlo de su boca; los judíos lo sabían, pues se trataba no solo de una verdad, sino de la importancia que traía este mensaje, su relevancia y la actitud que debía asumirse ante el calibre de esta revelación.

En fin, no quisiera alargar mucho esta nota sin antes contarte un pequeño episodio de la vida real que me trajo al corazón este pasaje de Juan 10, porque contrastó perfecto con Mateo 12 y Lucas 6 y 11 que he estado tocando en algunos de mis mensajes últimos en Instagram (espero me comentes allá y así conocernos mejor). Toda la Escritura es viva y eficaz, y esto me emociona muchísimo, porque puedes ver claramente la fidelidad de Dios, y siempre te anima —o me anima— a seguir avanzando.

Volviendo al episodio, resulta que en Panamá hay varias alertas de ataques y enjambres de abejas africanizadas en varios puntos del país; palabras de los bomberos directamente a mí, no solo chisme o noticias. Resulta que hace unos días atrás, limpiando mi terraza con la manguera, empujé o incomodé un pequeño agujero que había allí y recibí dos picotones. Tuvimos que correr ya que, detrás de esas inofensivas dos abejitas, se vino con mucho furor todo un grupo bastante agresivo con la intención de matar.

Obvio se llamó al supuesto apicultor experto que nos trae la miel, pero que solo vio la oportunidad de tomar más miel del nuevo nido. Hizo que ponía una caja y que sacaría lo que estaba en el hueco de la terraza en la casa, y luego la reina entraría allí y él se la llevaría con todo y colmena y listo. Obvio, confiando en su idoneidad, accedimos a usar su método. La verdad confieso que mi primera intención era llamar a los bomberos, pero "al parecer" no era necesario...

Días después, aparecieron cientos de abejas muertas a la puerta de mi habitación que da hacia la terraza... sí, y se dirigía justo al lugar donde estaba la colmena. Me causó mucha curiosidad ver tantas abejas muertas y en mi espíritu sentí —y debo confesarles— que esto era un ataque que solo el Señor podría haber detenido con su mano. Pero se me dijo que la luz del pasillo era la que había acabado con las abejas... mmm. Aun así, seguí creyendo en mi sentir y confianza de lo que Dios hizo esa noche.

Una semana casi después, en las noches, la luz de las bombillas de afuera de la casa estaba totalmente cubierta de abejas, así que empezamos a dormir dejando todo afuera apagado por temor a que se metieran a la casa. Aun no entendíamos mucho, pero el "apicultor" decía que era la luz y que él iba a retirar la caja que tenía los panales nuevos. Yo había notado en las mañanas un aumento de estos insectos en el hueco de la terraza; era pequeño, pero ellas se descolgaban formando enjambre al terminar la tarde. Ya a ese punto era bastante aterrador.

Sin embargo, el hombre quedó de venir al fin de semana siguiente a retirar la caja. La tarde siguiente, mientras almorzábamos muy cerca de la terraza y confiados en que todo estaba controlado y era "normal", nuestro perrito más grande (muy grande de hecho) se acercó chillando desesperado. Estaba lleno de abejas y una nube lo acompañaba. Tuvimos literalmente dos segundos para cerrar la puerta y correr a cerrar cualquier otra entrada, intentando hacerlo lo más rápido para auxiliar a nuestra mascota sin éxito alguno, ya que en menos de 30 segundos venían enjambres embravecidos sobre él. Nosotros, atrás de todas las ventanas, corríamos desesperados viendo esta escena de terror.

La madre de él, al escucharlo, también se acercó y recibió la misma paliza; ella, al darse cuenta del peligro, corrió a enterrarse entre el huerto de la casa y cubrirse, pero estaba muy viejita y pesada y de allí no pudo salir más. Todo este episodio se volvía más aterrador con el pasar de las horas. Nuestro tercer perrito, que logró esconderse y que también estaba afuera, intentó acercarse al primero que ya agonizaba abajo del auto y las abejas no tuvieron misericordia y le acecharon. Esto ocurría mientras observábamos desde el otro lado de las puertas y ventanas al interior de la casa, desgarrada en llanto y clamando misericordia al Señor, pero nada sucedía; todo se ponía peor mientras mi perrita más pequeña y mis gatitas solo corrían de un lado a otro al oír los ladridos desesperados. Especialmente por el primer perrito, que se rindió después de una larga batalla con estas ladronas asesinas. El papà de las mascotas habìa viajado de muy lejos con ellos, màs de 11mil kilomentros para verlas por ultima vez asì, en un momento me dijo: "Yo he visto morir otras mascotas, pero esto no fue una muerte normal, he sentido que han entrado y me han robado mis amados y los sacaron para matarles enfrente mio"... Y asì vino esta palabra a mi corazòn de Juan 10, y no me ha dejado de dar vueltas en mi cabeza, ahora he pedido permiso para contar aqui, un testimonio real, donde Dios y èl, me protegieron de la muerte aun a pesar del dolor de su perdida.

Las horas pasaban y aunque llamábamos a los bomberos (por fin), el apicultor vino e hizo una supuesta limpieza con su traje de blanco que quedó casi negro del enjambre que le rodeaba, pero él solo nos notificó la muerte de nuestra mascota y se llevó los panales con su nueva miel y su cajita mágica... luego se fue. Eran las 5:00 p.m. El ataque empezó casi a las 3:30 p.m. y los bomberos solo podían llegar al oscurecer para que las abejas se guardaran en su nido y así proceder.

Con el corazón en la mano, sin poder salir y siendo testigos de esta horrible escena, nos quedamos a oscuras esperando —no pacientemente— la ayuda de los bomberos, hasta que finalmente llegaron e hicieron su labor. Pero el pequeño agujero era un poco difícil de descifrar; se lavó con jabón y ellos trataron lo mejor que pudieron. Luego nos indicaron que debíamos fumigar el agujerito antes del amanecer y se fueron.

11:00 p.m.: con mucho miedo y el corazón roto, tuvimos que salir a levantar los cuerpos de nuestras mascotas y, ante la oscuridad de la noche, esperar a que llegara el amanecer y orar para que Dios nos ayudara a comprender y tener paciencia y valentía para el día siguiente tener que enterrarlas.

A las 5:00 a.m. había muy pocas abejas rondando el nido (el hueco). Yo no me conformé, sino que esta vez sí notifiqué a los bomberos que ellas seguían allí; yo sospechaba algo peor. Ellos no podían venir hasta la noche, así que tuvimos que, en un acto de valentía, enterrar a las mascotas, guardar las que nos quedaban en casa y encerrarnos a seguir viendo el espectáculo de cómo venían de lejos más y más abejas a ese hueco.

A las 9:00 p.m. regresaron los bomberos con más potencia y con un camión equipado de todo; subieron con la manguera, abrieron el concreto y ¡voilà!: una enorme colmena de miles y miles allí siendo ahogadas en producto. Nosotros veíamos todo desde la ventana porque no podíamos salir hasta que ellos nos dieran permiso. Luego todo quedó en silencio cuando se fueron. Se destruyó por completo la colmena; panales y panales caían untados de la espuma que hace el producto que se le ponía al agua. Hasta muy adentro, el nido al parecer tenía muchísimos años de estar creciendo, casi más de 10. Al día siguiente fumigamos; al siguiente día igual. Se puso concreto, se puso repelente y todo lo necesario para no dejar ni huella de este ladrón, que no vino sino para hurtar, matar y destruir.

Sí, así fue como llegué al pasaje de Mateo 12 y luego al de Lucas, porque nuestra intención era erradicar todo del lugar donde estaba el nido, y se quemó hasta la corona de la reina, literal, no dejamos ni las cenizas. Y entonces es allí donde esta nota toma sentido, porque así es la vida con el Señor y muchos hablan desde la boca y el juicio. Mi oración al Señor estaba llena de incertidumbre y debilidad, pero Él me trajo estos pasajes que quiero escribir aquí para que no se te olvide que nuestra vida espiritual debe ser tratada como hicimos con las abejas: recordar que el vacío no existe, que si sale algo de tu vida, el Espíritu Santo debe venir a morar y ocuparlo todo dentro de tu casa, o será peor tu postrer estado.

Aprendí que Dios me habla con tanto amor y que hace igual contigo, pero muchas veces podemos ser estos dos tipos de personas:

  1. Los que creen, pero imponen cargas más pesadas de las que ellos pueden cargar, olvidándose de la misericordia del Señor y de que sus promesas son "SÍ y Amén", y se ponen enjuiciadores y hasta legalistas.

  2. Los que dudan de todo y quieren que Dios baje en persona; le creen a todo menos a Él y se pierden del precioso regalo de la salvación, protección, amor y dirección del Señor.

¿Tú vendrías siendo cuál de estos dos?

Ahora, para terminar y decirte por qué empecé con lo del término legal "hurtar" o "robar", es porque el enemigo se infiltra para hurtar, matar y destruir. Es sigiloso, no pertenece donde está. También Jesús dice que si un demonio sale, va al desierto y vuelve a revisar; si encuentra la casa vacía y adornada (mucha ley, poca compasión; muchas intenciones, pero una fe pobre), el demonio vuelve con otros más fuertes y terminan por destruirlo todo.

También te dejo por adelantado que no ceses de orar. Dios me mostró cómo el primer grupo de abejas que atacaron no murieron por la luz; en verdad descubrí que ellas pican y mueren. ¿A quién picaron a la puerta de mi habitación? Ya sabes a quién. Nadie en esa casa, por más de 12 años (tiempo estimado de la colmena), supo que estuvieron creciendo hacia adentro del hueco. Estaban sigilosas, no debían estar allí, pero por años hicieron casa para luego hurtar, matar y destruir.

No se pueden ignorar las maquinaciones del diablo, nos dice la Biblia. Siempre que el Señor nos envíe como ovejas en medio de lobos, Él dice que debemos ser astutos como serpientes y sencillos como palomas, y que su Espíritu Santo nos dará las palabras correctas a la hora de ser señalados y acusados. Él no se equivoca y cuida de sus hijos aun cuando duermen. No nos ha dado un espíritu de temor ni de cobardía, sino de amor, poder y dominio propio. Su Espíritu mora en nosotros para llevar gozo en lugar de luto, libertad a los cautivos y vida en lugar de muerte y que si, mejor son dos que uno (Eclesiastès 4:9-12).


Hace unos días escribí una nota llamada LOS POZOS y esta es la segunda parte de la nota, con varios meses de distancia y cero conocimiento de cómo sería esa segunda parte. En la imagen de esta nota verás una casa estilo americano con agua saliendo por todas sus ventanas. En la tercera parte de esta historia contaré por qué esta imagen acompaña esta nota y la primera parte, ya que esta casa apareció en mi vida hace casi 13 años, casi desde que nació este ministerio @365NotasDeAmor · Tu Presencia en todas partes... y por que se llama "los pozos".



Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. Juan 10:11-15


Aqui dejo un audio que puedes oir en cualquier momento para edificar tu vida, si esta nota o el podcast te ayuda en tu vida, dejame saber a traves de tu comentario:



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